El Cantonalismo

Introducción:

La última etapa política del Sexenio Democrático fue la Primera República que se proclamó en febrero de 1873 y fue derrocada tras un golpe de Estado en enero de 1874. Esta primera y efímera experiencia republicana se vio envuelta en una serie de graves problemas que paralizaron la acción de gobierno. Estos problemas fueron la tercera insurrección carlista, la continuación de la Guerra de Cuba y la sublevación cantonal. Este último, el cantonalismo, fue el conflicto de mayor gravedad que se produjo en el marco de la Primera República Española y el que generó la mayor crisis para el gobierno republicano.

Definición del concepto Cantonalismo:

Podríamos definir el cantonalismo como una doctrina política partidaria de la división del Estado en pequeños distritos autónomos (cantones). Es una versión radical del federalismo

El cantonalismo fue un fenómeno complejo en el que se mezclaron las aspiraciones autonomistas propiciadas por los republicanos federales intransigentes con las aspiraciones de revolución social fundamentadas en las nuevas ideas internacionalistas. La proclamación de cantones independientes que contaban con gobiernos y legislación propia fue la consecuencia de la aplicación radical y directa de la estructura federal desde abajo que estuvo impulsada por el deseo de avanzar en materia de reformas sociales.

Los cantones se alzaron en aquellos puntos de la geografía española donde existía una fuerte implantación republicana, en estas zonas los núcleos anarquistas de la Internacional expandieron las ideas revolucionarias dando lugar a una masa de población radicalizada que propició la creación de cantones independientes

A lo largo del mes de julio de 1873 se proclamaron los cantones de Cartagena, Sevilla, Cádiz, Granada, Málaga, Bailén, Andújar, Tarifa, Algeciras, Castellón, Valencia, Alicante, Torrevieja, Almansa y Salamanca. El contingente social que protagonizó el alzamiento de cantones independientes estaba compuesto por artesanospequeños comerciantes y asalariados que actuaron en líneas generales bajo la dirección de los federales intransigentes.

Ante la complicada situación que asolaba al país, Pi y Margall se mostró en contra de solventar la situación por medio de las armas y dimitió recayendo la presidencia en Nicolás Salmerón. Con la llegada de Salmerón al poder se puso fin a la política de negociación con los cantones y se inició la ofensiva militar contra el movimiento cantonalista. A excepción del cantón de Cartagena que resistiría hasta el 12 de enero de 1874, la intervención militar acabórápidamente con la insurrección cantonalista

A principios del mes de septiembre Salmerón dimitiría por sentirse incapaz moralmente de firmar las penas de muerte que los militares habían impuesto contra los activistas cantonalistas. La presidencia pasó a manos de Emilio Castelar (dirigente del republicanismo unitario) dando lugar en términos políticos a la confección de una República de carácter más conservador.

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