El Japón Meiji

Del final del Shogunato al Japón Meiji:

Desde el siglo XVIJapón, está gobernada por la figura del Shogun, cargo que ostentaba la familia de los Tokugawa que era el linaje aristocrático japonés más poderoso. Por su parte, los emperadores viven arrinconados en una especie de “exilio dorado” en su palacio ubicado en KyotoJapón se encuentra inmerso en una dilatada experiencia feudal con unos grandes señores poderosos, los Tokugawa, y grandes vasallos, los daimios.

El país se muestra hermético a toda influencia occidental y a la introducción de cualquier innovación económica o de carácter social que pudiese alterar la férrea estructura feudal que caracterizaba al país. Si bien es cierto, que se producen algunos elementos de trasformación como la conversión de los samuráis de una clase guerrera a una clase intelectual, el nacimiento de una economía monetaria gracias a la actividad de los mercaderes o la penetración de ciertos elementos occidentales como armas y libros de estrategia y táctica, estos no son suficientes para modificar una sociedad inmovilista y ajena a la evolución del mundo.

Esta situación que había caracterizado a Japón durante siglos comenzará a cambiar a mediados de la centuria del siglo XIX debido a una serie de factores. Determinados señores feudales, especialmente las familias Chôshû y Satsuma que se encontraban asentabas en la periferia del país se sienten vinculadas a la familia imperial de Kyoto y albergan el deseo de que los emperadores vuelvan a tener el papel protagonista que un día tuvieron en la historia de Japón. A ello hay que sumarle el pensamiento jôi (escuela de Mito) que sostenía que la personalidad de Japón está representada en su dinastía única y que el emperador era el verdadero elemento de unión. Por otro lado, debemos tener en cuenta la amenaza que supone el avance ruso por Siberia y la guerra del opio que se está produciendo en China.

En el año 1853 el comodoro norteamericano Perry obliga a los japoneses a la apertura de enclaves comerciales con occidente, medida que más tarde reforzará el almirante ruso Putiatine

En consecuencia, se ponen en marcha una serie de tratados comerciales que se resumen en 1858 en los tratados de las cinco naciones, en virtud de los cuales Japón debe abrir sus puertos comerciales (con escasas compensaciones) a Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Holanda y Rusia.

A la situación de humillación en la que había quedado Japón por la firma de unos tratados comerciales desventajosos, se le suman las dificultades que no hacen más que aumentar para el gobierno Tokugawa. Los comerciantes occidentales instalados en Yokohama aumentan su poder dado el crecimiento de sus negocios, por otro lado, algunos nacionalistas japoneses desencadenan asesinatos de occidentales dando lugar al aumento de la presión y penetración en Japón de las potencias occidentales industriales. En el plano económico, la relación oro/plata de 6 a 1 da como resultado el desorden monetario en el país. Además, como el oro japonés era más barato que el europeo, los comerciantes originan un auténtico tráfico de metales precioso.

En esta ardua coyuntura, la corte se erige como un atisbo de esperanza de rechazo a los occidentales, mientras los feudos pugnan entre sí. El intento de expulsión de los occidentales acaba por ser un completo fracaso en el momento en el que una flota internacional destruye las defensas del estrecho de Shimonosheki y exige una indemnización de tres millones de dólares a la que solo se puede hacer frente por medio de la apertura de las aduanas.

Finalmente, en el mes de enero de 1868, los dos feudos más fuertes como son el de Chôshû y Satsuma unen fuerzas para tomar el palacio imperial y proclaman la restauración del poder de los emperadores en la figura de Mutsunhito de 14 años. Posteriormente conquistan Edo (Tokyo), centro neurálgico del poder de los Tokugawa. Restaurado el papel protagonista de los emperadores en Mutsuhito, Japón daba comienzo a una era crucial de su historia conocida como el Japón Meiji.

El Japón Meiji:

El Meiji o gobierno iluminado (de Mei, luz) suponía en esencia dos principios: el restablecimiento de la autoridad de los emperadores y la occidentalización del país. Japón daba por concluida su larga experiencia feudal e iniciaba la primera experiencia en la que un país no occidental adoptaba las técnicas de la revolución industrial.

El emperador Mutsuhito (figura 1) no actuaba en el Japón Meiji como un autócrata, es decir, casi nunca decidía por sí solo. Concibe el poder ilimitado del que disfrutó como el de un árbitro que resolvía las tensiones e impulsaba la modernización del país. Todo el poder estaba centralizado en torno a la figura del emperador, en su nombre se orienta la política exterior y se eliminan las instituciones feudales en el interiorSe deja atrás la política de xenofobia y se cambia la ubicación de la capital, que pasa de Kyoto (capital del oeste) a Tokyo (capital del este).

Figura 1: Imagen del emperador Mutsuhito, obtenida de https://es.wikipedia.org/wiki/Era_Meiji

En 1868, mismo año en el que se inicia el gobierno Meiji, se crean el Consejo político supremo (Dakojan) que actuaba como una especie de órgano asesor, un poder legislativo bicameral, un ejecutivo integrado por seis ministros y un consejo de asuntos jurídicos que ejerce el poder judicial.

De esta forma se establecía una división de poderes que traban de hacerla compatible con el ejercicio del poder ilimitado por parte del emperador.

A nivel político, los mayores esfuerzos fueron destinados a la desintegración del sistema feudal, los feudos fueron sustituidos por departamentos (Ken). Los antiguos daimios por medio de la cesión de su feudo renunciaban a su autoridad nominal y a sus deudas que eran sumidas por el gobierno. Administrativamente, los daimios fueron sustituidos por los prefectos que actuaban como representantes del poder central. Así mismo, desaparecían todos los monopolios estamentales propios del feudalismoSe decreta la igualdad de los ciudadanos, los plebeyos adquieren el derecho a tener apellidos completos y se prepara la elaboración de un registro civil.

A nivel militar, con la ayuda de instructores franceses y alemanes organizan un ejército nuevo cuyos mandos no son obligatoriamente de procedencia nobiliaria. La creación de un ejército imperial único, creado por Yamagata, suponía la unificación de los ejércitos feudales y el paso de la mesnada feudal al ejército nacional. Desde 1873 se estableció el servicio militar obligatorio con una duración de tres años en activo y cuatro en la reserva. Algunos sectores sociales conseguían eludirlo por medio de un sistema de dispensas o mediante el pago de 270 yens. Unido a ello, un nuevo sistema fiscal suprimirá las discriminaciones del Antiguo Régimen.

En las dos primeras décadas del gobierno Meiji, el sistema político funcionó sin una estructura definidaSurgieron partidos políticos como el partido de la libertad cuyo líder era Itagaki y que contaba con una destacada participación de samuráis. También surgió el partido constitucional de la reforma y el progreso, fundado por Okuma y con participación de intelectuales, estudiantes y hombres de negocios

En 1889 se promulgó una Constitución que establecía la existencia de un parlamento bicameral, la cámara de los pares reservada a la nobleza y personalidades destacadas y la cámara de diputados cuyos integrantes eran elegidos por sufragio censitario donde solo votaba el 1% de la población. El texto constitucional recogía los derechos de los ciudadanos y la libertad de prensa, reunión y religión. El emperador conservaba todos los poderes, la Constitución era otorgada por él y solo él podía proponer enmiendas. Además, conservaba el mando del ejercito, los ministros solo eran responsables ante él y no ante el Parlamento y tenía la facultad de suspenderlo.

Pese a la revolución que el gobierno Meiji había supuesto para Japón, este país continuaba siendo una oligarquía, con un censo electoral muy restringido y una serie de familias poderosas que controlaban el poder. A nivel político, Japón asume formas de democracia moderna como son la presencia de una Constitución, de partidos, elecciones, parlamento; pero al mismo tiempo conserva formas antiguas propias de su historia feudal como era la figura de un emperador omnipotente, la presencia de oligarcas en el gobierno y el ejercicio del monopolio del poder por parte de familias poderosas.

Transformaciones Sociales en el Japón Meiji:

Deshacerse de los privilegios de los samuráis fue una tarea más complicada para los políticos reformistas que la eliminación de los daimios. Los samuráis suponían aproximadamente un 6% de la población y constituían una clase de notables que había monopolizado el ejercicio del poder militar, la autoridad política y la influencia intelectual. A nivel colectivo albergaban grandes fortunas como resultado de herencias, no obstante, algunos vivían austeramente o incluso en la pobreza. El establecimiento del servicio militar obligatorio fue una reforma audaz que redujo la importancia de los samuráis en la sociedad japonesa. Posteriormente se produjo la prohibición de portar el sable, elemento que hasta entonces era el distintivo de su estatuto privilegiado.

En las costumbres de la sociedad los cambios siguen llegando. A partir de 1872 la chaqueta es obligatoria en las ceremonias oficiales. Más tarde se establece el corte de pelo occidental. En la alimentación se extiende el consumo de carne, a pesar de las prohibiciones budistas, bajo el argumento de que la estatura superior de los ingleses (admirada por los japoneses) se debía a su alimentación cárnica.

Junto a la prohibición de portar el sable, se prohíbe el tatuaje, la desnudez y los pies descalzos por las calles de Tokyo. El traje occidental será la vestimenta que a partir de ahora caracterizará a los reformistas europeos y que constituirá la imagen de una nueva sociedad.

A partir de 1873 adoptarán el calendario gregoriano, lo cual implicaba cambiar ciertas fechas relevantes hasta entonces relacionadas con la agricultura. El francés Boissonade recibe el encargo de redactar el Código penal, de Instrucción criminal, con abolición de la tortura, y comienza a redactar el Código civil. En la esfera religiosa muestran hostilidad hacia las religiones extranjeras a excepción del cristianismo con la que muestran tolerancia por ser el credo de los europeos. El budismo recibirá críticas que lo consideran un obstáculo para las reformas que el país necesita. El Shintoísmo se erige como culto cívico del Estado y sus sacerdotes serán considerados como funcionarios estatales.

Los nuevos dirigentes son conscientes de la importancia que tiene la educación para la confección de un estado moderno. En 1868, al inicio de la era Meiji, el 40% de los japoneses no saben leer. A ello debemos sumarle que la propia industria japonesa, su ejército y la marina requerían de obra de mano cualificada que fuese capaz de dominar la tecnología que se estaba importante de occidente. Para dotar de educación a las masas, se crea en 1871 el ministerio de Instrucción pública que decreta la educación obligatoria. La aplicación de esta medida trajo consiga la construcción de millares de escuelas y la consecuente formación de miles de maestros.

También se aceleró la escolarización de la población femenina para paliar el hecho de que la instrucción de las niñas fuese más baja que la de los niños. Como joya del sistema educativo se creará la Universidad de Tokyo en 1877. Por otro lado, también es reseñable que durante esta época de la historia de Japón afloran numerosos periódicos, lo cual es síntoma de una cultura de masas, podemos destacar El “Asahi” (Sol naciente) que fue fundado en 1870 y que se convertirá en uno de los mayores diarios del mundo.

La Industrialización en el Japón Meiji:

Industrializar un país que arrastraba a sus espaldas siglos de fuerte tradición agraria se convirtió en el mayor objetivo para los reformistas del gobierno Meiji. Para tal empresa dirigieron sus esfuerzos en cinco direcciones:

En primer lugar, desarrollaron industrias estratégicas especialmente en el sector armamentístico cuyos centros neurálgicos se establecieron en Tokyo y Osaka. En segundo lugar, se procedió a la mejora de los transportes. Se otorgó prioridad a los de carácter marítimo ya que los ferrocarriles por la complicada estructura geográfica de islas y montañas resultaban excesivamente caros. La primera línea férrea del Japón Meiji fue la que conectaba Tokyo con Yokohama y fue inaugurada en 1872 (figura 2). El telégrafo se expansionó con anterioridad al ferrocarril debido a su interés político y su menor coste. 

Figura 2: Imagen que representa el momento en que el tren que lleva al Emperador y su séquito regresa a la capital desde Yokohama, obtenida de https://www.nippon.com/es/japan-topics/b06904/

En tercer lugar, se incentivó la industria pesada orientada principalmente al sector minero y a la construcción. En cuarto lugar, se desarrolló la industria textil (figura 3) para la transformación de materias primas como la lana, la seda y el algodón que progresivamente irá desplazando a la lana.

Japón Meiji
Figura 3: Representación de un taller de hilado de seda, obtenida de https://www.nippon.com/es/japan-topics/b06904/ç

Finalmente se puso en explotación la zona de Hokkaido (yeso), donde pusieron en marcha una colonización dirigida con la finalidad de preservarla de los rusos.

El despegue industrial de Japón encontró en el crecimiento demográfico un notable apoyo; Japón tiene una población de 37 millones en 1880 y de 50 millones en vísperas de la primera Guerra Mundial. No obstante, en ocasiones faltó mano de obra por la reticencia de los campesinos a trasladarse a los centros industriales para la realización de un nuevo tipo de trabajo al que no estaban acostumbrados.

Los salarios fueron bajos, lo que permitió la acumulación de capital. El gobierno del Japón Meiji apoyó al 100% todas las iniciativas que desarrollasen la industrialización del país, unido a ello, los empresarios desarrollaron propuestas que tendieron siempre a la innovación. Estos tres factores son claves para la comprensión de la rápida industrialización del país del sol naciente.

En poco tiempo se produjo el paso a la fase del capitalismo financiero caracterizado por la presencia de grandes empresas y firmas gigantescas. Si lo comparamos con Europa, este proceso tardó en cristalizar un siglo desde los inicios de la revolución industrial en Inglaterra. De tal forma que el Japón Meiji supo fusionar en una sola etapa las dos fases de la revolución industrial que se habían producido en Europa. A finales del siglo XIX emergen oligopolios como Mitsui, Mitsubishi, Sumitomo y Yasuda. Son oligopolios semicompetitivos que nunca llegan a controlar por completo el mercado o la producción en un determinado sector. 

El mimetismo tecnológico fue un aspecto esencial que caracterizó el proceso de industrialización japonésLos japoneses enviaron eruditos a todos los países occidentales industrializados con la finalidad asimilar lo mejor de cada uno de ellos. 

Enviaron sabios a Inglaterra para estudiar la navegación, a Francia para aprender los métodos que empleaba su administración, de Alemania tomaron sus conocimientos en las áreas relacionadas con la medicina y el ámbito militar, de Estados Unidos aprendieron sus estrategias comerciales. Unido a ello, el gobierno contrató los servicios de profesores y técnicos de occidente a los que ofreció altas remuneraciones. Además, la llegada de misioneros, principalmente de origen americano, que enseñaron gratamente la lengua ingleses fue un elemento positivo para la recepción de la ciencia y técnica industriales. Todo ello se tradujo en que pronto los científicos japoneses contribuyeron al desarrollo de la ciencia en numerosos campos como la medicina, la biología o la física nuclear.

Bibliografía:

FERNÁNDEZ, Antonio: Historia del Mundo Contemporáneo.

Enlaces web utilizados:

https://www.nippon.com/es/japan-topics/b06904/

https://es.wikipedia.org/wiki/Era_Meiji

https://www.nippon.com/es/japan-topics/b06904/

Ivan Nebleza Bernabéu

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