¿Fueron tan felices los años 20?

Los felices años veinte constituyeron un periodo de la historia caracterizado por grandes cambios sociales y culturales. Fue una época de cambio, de gran complejidad y de superposición de planos. Es un periodo de la historia en el que se producen cambios en el modus vivendi de las personas. Es el momento de la historia en el que se inicia el cine como fenómeno de masas convirtiéndose en el entretenimiento más popular en la década de 1920. Las películas se convirtieron en la atracción de ocio más famosa de la época convirtiendo en grandes estrellas a personalidades tan destacadas de esa industria como Rudolph Valentino, Gloria Swanson, Mary Pickford o Charlie Chaplin.

El deporte profesional también adquirió una enorme popularidad, personalidades destacadas de este sector fueron el boxeador Jack Dempsey y la estrella del béisbol Babe Ruth. A nivel universitario los deportes comenzaban a escalar en popularidad pudiéndose citar el famoso equipo de fútbol americano de Notré Dame. Además, se extiende por todo el globo terráqueo el American way of life, la cultura americana se posiciona a nivel mundial como la forma cultural por excelencia desplazando a otros modos de vida. Aparecen nuevas tendencias musicales como la música jazz de la que disfrutaban los grupos urbanos de clase media en los clubs, cabarés y bares. Como afirmó el historiador Paul Johnson:

“En los años veinte, Estados Unidos tenía muchas cosas para horrorizarse, cautivarse o fascinarse, pero sobre todo tenía el jazz”.

También se produjeron cambios en la forma en la que las personas desarrollan su vida dando como resultado una reformulación de las identidades de género que trajo consigo cambios en las relaciones entre hombres y mujeres, ya que a ambos se les representó de una forma nueva. En el ámbito de la feminidad aparece el fenómeno de las flapper o garçonne, se trata de un arquetipo femenino encarnado por mujeres modernas y transgresoras de clase media alta y eminentemente urbanas. Para ellas los potentes convencionalismos morales vigentes dejaron de tener importancia y, en consecuencia, estas mujeres vestían con faldas cortas, fumaban, conducían, practicaban deporte, escuchaban jazz, no llevaban corsé y trasnochaban. A pesar de que fueron minoría se convirtieron en un referente mundial para otras mujeres. Este nuevo concepto de feminidad nacido en esta época también reflejó cambios en materia de sexualidad iniciándose la gestación de una revolución sexual. Frente al arquetipo femenino del Ángel del Hogar encarnado por mujeres pertenecientes a generaciones más antiguas se produjo un aumento de la presencia femenina en el espacio público gracias a estas mujeres que desempeñaron profesiones fuera de sus hogares y se aventuraron a tomar partido en cuestiones como la política, la cultura y el ocio de la época. En el ámbito de la masculinidad, la homosexualidad masculina comenzó a ser aceptada en determinados ámbitos como los cabarés, del mismo modo sucedió con el lesbianismo en determinados focos urbanos y culturales poco convencionales.

Otros cambios significativos fueron la llamada al voto de las mujeres, en algunos países se aprobó este derecho que para las mujeres era nuevo. De igual importancia fue la aprobación de un nuevo marco legislativo paralelo a lo que estaba sucediendo en la URSS donde se había aprobado una Declaración de Derechos del pueblo Trabajador que contenía derechos sociales. Unido a ello, se aprobaron dos constituciones fundamentales: la Constitución de Querétaro de 1917 en México y la Constitución de Weimar de 1919 en Alemania donde se recogían derechos sociales para las mujeres. Todo ello hacía pensar que las posturas ideológicas favorables a la Democracia y a la Paz iban a consolidarse, sin embargo, surgieron contradicciones. En el plano intelectual, el auge de la razón dio lugar a un discurso de carácter pesimista que perdió la confianza en la capacidad del ser humano para prosperar como fue el caso del filósofo alemán Oswald Splenger y su obra La Decadencia de Occidente o el caso del cine mudo alemán que representaba los miedos y las tensiones de la sociedad. Además, fue un periodo en el que convivieron fuertes políticas natalistas que perseguían el aumento del capital demográfico con discursos racistas partidarios de políticas migratorias racistas impregnadas de un potente fundamentalismo religioso en un tiempo en el que el creacionismo tuvo un nuevo auge.

En el terreno laboral fue clave la irrupción del Fordismo. A comienzos del siglo XX tiene lugar un éxodo migratorio integrado por personas que se desplazan del campo a la ciudad en busca de mejoras laborales y salariales en sus vidas. En 1900 Henry Ford para producir automóviles, cambiará el sistema de producción apoyándose en las ideas de Taylor que había estudiado los movimientos de los obreros El Taylorismo significó la elaboración de automóviles dividiendo el proceso en pequeños pasos repetitivos, aunque habría que esperar a 1913 para que Ford presentase el cambio más revolucionario creando la cadena de montaje. La cinta transportadora movía las piezas que componían el automóvil por toda la cadena de montaje que marcaba el ritmo de los trabajadores. Un ritmo muy alto que no todos podían seguir, por lo que Ford subió los salarios a cinco dólares al día que era el doble de lo que se pagaba en otras fábricas y amplió los turnos de trabajo de dos a tres. Además, Henry Ford prohibió la sindicación por lo que los trabajadores no podían pertenecer a ningún sindicato. La fórmula de producción en masa con bajos costes y salarios más altos fue copiada pro otros empresarios, bajo esta nueva fórmula productiva nació el famoso modelo Ford T.

El Fordismo tuvo repercusiones sociales y económicas. Antes del trabajo en cadena se necesitaban 12 horas para la confección de un vehículo, con la cadena de montaje el tiempo se redujo a 1 hora y 33 minutos. Desde la aplicación de este sistema se fabricaron 600 vehículos al día, 15 millones de vehículos entre 1913 y 1927 o lo que es lo mismo 1 de cada 5 norteamericanos tenían vehículo. La expansión del coche a buena parte de los hogares estadounidenses creó una imagen del coche vinculada al ocio. Además, en la posguerra, durante los años 20 se genera un consumo de masas con una publicidad que revolucionó las costumbres sobretodo del mundo urbano donde las mujeres a las que aludíamos antes cobran importancia en los anuncios que muestran mujeres que conducen, fuman o llevan faldas cortas. Los estadounidenses fueron los primeros en crear la venta por catálogo y por cupones en el marco de una sociedad de consumo.

El aumento de la producción que ofrecía constantemente bienes de consumo a la sociedad y la popularización del uso del teléfono, el automóvil y los electrodomésticos favoreció el desarrollo de una oleada consumista masiva entre la sociedad que deseaba adquirir esos bienes materiales que eran sinónimo de modernidad. Dado los elevados precios de estos productos, los empresarios pusieron en marcha por primera vez la venta a plazos, lo cual estímulo todavía más el consumo pues podían adquirir el producto sin necesidad de disponer del dinero, lo cual condujo en situaciones extremas al endeudamiento de consumidores que consumieron por encima de sus posibilidades. Todos estos factores contribuyeron a que la década de los veinte del siglo pasado fuese un periodo de prosperidad económica y social que benefició al grueso de la población que vio aumentada su capacidad adquisitiva, lo cual generó un altísimo crecimiento de la economía en Occidente. En efecto, la década que siguió a la Primera Guerra Mundial estuvo marcada por numerosos avances tecnológicos, económicos y sociales cuyo impacto en la sociedad se tradujo en una mejora de sus condiciones vitales. Ahora bien, debemos ir más allá de la visión idealizada que se tiene de esta época a fin de comprenderla mejor. Llegados a este punto cabe preguntarse si fueron tan felices los años veinte.

Los años 20 no fueron tan felices porque las clases populares no vivían con un mínimo de condiciones de bienestar, no obstante, si es cierto que se desarrolló la clase media y subieron los salarios de los obreros. Spengler realiza un análisis transversal desde el mundo antiguo hasta su actualidad considerando que la civilización occidental de su momento está abocada a la decadencia siendo la Primera Guerra Mundial la consecuencia de ella. En la película Tiempos Modernos se realiza una crítica a la alienación, a la deshumanización del trabajo. Las desigualdades sociales estuvieron marcadas por la diferenciación racial y económica. El modelo de familia hegemónico fue la familia blanca y con capacidad adquisitiva para poseer un coche, las familias negras fueron discriminadas en un doble sentido: racial y económico.

Desde gobiernos como el de Francia se impulsaron fuertes políticas natalistas, el fundamentalismo religioso también creció a partir de la toma de fuerza de las teorías Darwinistas, los reaccionarios contra ellas no las aceptaron y afirmaban que todas las personas habían sido creadas por Dios, además fueron partidarios de la no enseñanza en las escuelas de las teorías Darwinianas. A pesar de los derechos que se les habían reconocido a los negros, el racismo siguió estando muy extendido. La película The Birth of a Nation es buen ejemplo de ello. Unido a ello, ideologías como la anarquista, la socialista y la comunista fueron represaliadas.

A todo ello debemos sumarle la conflictividad existente entre el Estado y las organizaciones mafiosas surgidas a raíz de la Ley Seca vigente entre 1920 y 1933 que propició la imposición de los criterios puritanos a la sociedad prohibiéndose el alcohol y dando lugar al gansterismo. El ejemplo más famoso es el de Al Capone. El FBI nació para investigar los delitos que eran competencia de toda la Unión, su líder fue J. Edgar Hoover quien combatió a la mafia. La inestabilidad política no solo estuvo presente en Estados Unidos sino también en los países democráticos europeos donde la división de poderes cada vez era más difusa. Por otra parte, se incrementa el fenómeno del militarismo debido a la creciente influencia de los ejércitos en los gobiernos. A ello cabe sumarle la lucha a finales de los años veinte entre fascistas y comunistas. Todo ello generó una importante inestabilidad política en algunos países europeos en los que la división de poderes se fue diluyendo. Esta disolución de un elemento fundamental como es la separación de poderes estuvo motivada por los golpes de estado que tuvieron lugar o por la asunción de excesivos poderes por parte de determinadas asambleas legislativas.

Finalmente, esta década de crecimiento económico llegó a su fin con el Crac del 29 en el que se produjo un desplome brutal de la economía dando lugar a una gran depresión económica que sumió en la pobreza a buena parte de la sociedad. Todo ello supuso un desprestigio del capitalismo como sistema económico y como una forma de entender la sociedad en una época en la que el comunismo y el socialismo aprovecharon este desprestigio para ganar posiciones. Pero no solo eso, sino que también se desconfió de la Democracia. Hay que tener en cuenta que en la cosmovisión de la época existía una correlación positiva entre Democracia y Capitalismo, por lo que si el capitalismo se desprestigió como sistema económico también se desconfío de la Democracia como sistema político.

Bibliografía:
1. GARCÍA CONESA, Isabel María y JUAN RUBIO, Antonio Daniel: “La mujer estadounidense y el ocio en los años veinte”, Feminismo/s, 21 (2013), pp. 157-181. Recuperado de internet (https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4544940).

2. FERNÁNDEZ, Antonio: Historia del Mundo Contemporáneo, Barcelona, Vicens-Vives, 1985.

3. PADILLA ESTRADA, Juan Carlos: “Los felices años 20 quizá no fueron tan felices”, Información, 31 de julio de 2021. Recuperado de internet (https://www.informacion.es/opinion/2021/07/31/felices-anos-20-felices-55736903.html)

4. Extracto de documental emitido por el Canal Historia sobre el Fordismo. Recuperado de internet (https://www.youtube.com/watch?v=TSylyuBmiA8).

Iván Nebleza Bernabéu

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