Saladino: Héroe musulmán en Tierra Santa

Al- Nasir Salah Ad-din yusuf ibn Ayyub conocido en la cultura occidental como Saladino fue uno de los líderes políticos y militares más destacados de la edad media, sus conquistas en tierra santa impulsaron la ofensiva cristiana dando lugar a la Tercera Cruzada. La figura de Saladino es de ese tipo de figuras a las que el tiempo reserva un espacio privilegiado en la Historia universal, es de ese tipo de personajes históricos que trascienden el tiempo y el espacio para alcanzar la inmortalidad que solo la historia reserva para un club selecto.

Saladino nació en el año 1138 en Tikrit (figura 1), ciudad ubicada a 140 km al noroeste de Bagdad sobre el Tigris (río al que debe su nombre). Su familia era de origen kurdo, originaria de la ciudad de Dvin caracterizada por ser un gran centro comercial de la Armenia medieval.  Su padre Ayyub era el gobernador de Tikrit y su tío Shirkuh era un destacado militar.

Para una mayor comprensión de la importancia de este personaje histórico debemos mencionar el resquebrajamiento de la unidad al que asiste el mundo islámico desde el siglo IX. De esta forma, Oriente Próximo se encontraba fragmentado en dos centros de poder: el primero de ellos, el califato abasí cuyo centro neurálgico era Bagdad. El segundo de ellos, el califato fatimí con capital en El Cairo (Egipto). A todo ello, debemos sumarle la conquista de Anatolia por parte de los beligerantes turcos selyúcidas a un Imperio Bizantino debilitado.

Además, previamente a su nacimiento y como consecuencia de la Primera Cruzada (1096-1099) habían surgido nuevas entidades políticas de signo cristiano como el reino latino de Jerusalén, el condado de Edesa, el condado de Trípoli y el principado de Antioquía (figura 2). Es en estos momentos de la historia es cuando asistimos al nacimiento de órdenes militares como los hospitalarios y los templarios cuya misión era la protección de los lugares santos de la cristiandad y de los peregrinos que acudían a ellos.

Figura 1: Imagen de la ciudad de Tikrit (Irak), obtenida de: https://es.wikipedia.org/wiki/Tikrit

Tras verse envuelta la familia de Saladino en una serie de intrigas palaciegas, esta fue expulsada de Tikrit. Fue entonces cuando su padre y su tío se pusieron al servicio de Zengi (señor de Mosul y Alepo) que albergaba bajo su dominio la zona norte de Siria e Irak. Zengi fue el primero de los grandes líderes musulmanes que inició la empresa de expulsar a los cruzados de Oriente Próximo, consiguiendo arrebatarles el control del Condado de Edesa en el año 1144 (figura 3). 

Figura 3: Mapa en el que se muestran los dominios de Zengi, obtenida de: https://es.wikipedia.org/wiki/Zengi

La familia de Saladino prestó servició en su ejército y, en consecuencia, su padre fue recompensado con el título de gobernador de la ciudad de Baalbeck (actual Líbano). La conquista musulmana de Edesa dio lugar a la ofensiva del bando cristiano que convocaría la Segunda cruzada (1147-1149) y que terminaría por ser un completo fracaso para los cristianos.

A la muerte del caudillo Zengi se desencadenó en Siria una guerra civil por la sucesión al trono, en este conflicto la familia de Saladino tomó partida por el bando ganador aglutinado en torno a la figura del hijo menor y heredero designado de Zengi, Nur al-Din quien como recompensa nombró gobernador de Damasco al padre de Saladino y otorgó el mando del ejército a su tío Shirkuh. La carrera militar de Saladino que le granjearía a posteriori una gran fama comenzó precisamente a las órdenes de su tío, general de Nur al-Din.

La primera campaña militar en la que participó Saladino fue la de Egipto, que en la época se encontraba como hemos mencionado anteriormente bajo el dominio del califato fatimí de tendencia chií y que gobernaba la tierra de los extintos faraones desde el año 973 en oposición al califato abasí de Bagdad de tendencia suní.

El califato fatimí se encontraba en decadencia y este declive estimuló tanto a cristianos como a musulmanes que se lanzaron a la toma de control de Egipto. En relación con esto, entraron en disputa en 1164 por el territorio el rey cristiano de Jerusalén Amalarico I y el gobernador de Alepo (Siria) Nur al-Din. Esta fue la primera contienda bélica en la que participó Saladino a las órdenes del Nur al-Din quien consiguió hacerse con el dominio de Egipto tras una ardua campaña bélica. Este primer éxito militar le granjeó a Saladino prestigio y fue elegido visir de Egipto en marzo de 1169 tras la muerte del anterior visir, su tío Shirkuh. Tras asegurar el control sobre Egipto, conquistaría en 1170 el fronterizo castillo de Eilat que había estado bajo dominio cristiano.

Al año siguiente murió el último califa fatimí, al-Adid y tras su muerte Saladino se convirtió en sultán de Egipto, hecho que propició el inicio de la dinastía ayubí. El creciente poder que ostentaba Saladino le generó una serie de desencuentros con Nur al-Din (gobernador de Siria) que moriría en el año 1174 dejando el camino abierto para que Saladino se lanzase a la conquista de Oriente Próximo. Es en estos momentos cuando Saladino da comienzo a la ocupación de los territorios árabes de Siria, Mesopotamia y el Éufrates medio (este de la actual Turquía). 

Posteriormente, se lanzó a la conquista de los asentamientos cruzados de Palestina, a los que consiguió expulsar en el periodo comprendido entre 1179 y 1187 (solo quedaron en manos cristianas Antioquía, Trípoli y Tiro). En este proceso de conquista, la Batalla de los Cuernos de Hattin (2 de julio de 1187) fue uno de los hitos militares más destacados. En esta batalla Saladino obtuvo una gran victoria militar infligiendo un enorme daño sobre las fuerzas militares cristianas que quedaron muy mermadas (figura 4). 

Figura 4: Rendición de las tropas cristianas ante Saladino, obtenida de: https://istopiahistoria.blogspot.com/2016/02/la-batalla-de-hattin-fue-ganada-los.html

Con el ejército cristiano desecho, Saladino aprovechó para tomar el control de Tierra Santa. Todas las grandes plazas cristianas fueron cayendo una a una bajo la espada de Saladino. El 20 de septiembre de 1187 inició el asedio de Jerusalén y unas semanas más tarde, el 2 de octubre de 1187 Balián de Ibelin que era un superviviente de la Batalla de Hattin entregó las llaves de la ciudad santa a Saladino, de esta forma culminaba su objetivo vital que era la recuperación de esta ciudad sagrada para el islam (figura 5).

En la negociación de la rendición de Jerusalén, Saladino aceptó el rescate de la población conquistado a fin de evitar lo que en caso contrario hubiera sido una carnicería sangrienta, además trató de dotar de protección a los enclaves santos de la cristiandad como por ejemplo fue la Iglesia del Santo Sepulcro. 

Figura 5: Mapa en el que se muestran las conquistas de Saladino, obtenida de: https://guerrayhistoria.wordpress.com/2014/12/05/salah-al-din-yusuf-saladino-1138-1191/

Estas acciones caballerosas le dotaron de respeto tanto en el mundo musulmán como en el cristiano. No obstante, esto no impidió que el papa Gregorio VIII convocara la Tercera Cruzada (1189-1192). Las victorias de los cruzados cristianos en Acre, Arsuf y Jaffa desembocaron en la firma de una paz que dejaba a los musulmanes en el interior de Siria y Palestina (incluida la deseada Jerusalén) y la costa a los cristianos.

Además, el tratado de paz aseguraba la libertad de tránsito para los cristianos que peregrinasen a Tierra Santa. Las crónicas musulmanas y cristianas reconocieron a Saladino como un hombre culto, caballeroso y tolerantemente religioso a pesar de ser un musulmán ortodoxo que alcanzaría el final de sus días en Damasco en el año 1193 como consecuencia del tifus. 

Fue enterrado en un mausoleo ubicado en el costado noroeste de la mezquita Omeya de Damasco. Como dato curioso, el Kaiser alemán Guillermo II (emperador de Alemania y rey de Prusia entre 1888 y 1918) donó un sarcófago en mármol. En la tumba se exhiben tanto el original de madera en el que descansan los restos de Saladino y el de mármol que se encuentra vacío (figura 6).

Figura 6: Imagen en la que se muestran los dos sarcófagos, en el verde descansa Saladino y el blanco corresponde a la donación de Guillermo II. Obtenida de: https://txemapamundi.blogspot.com/2006/12/damasco-la-ciudad-ms-antigua.html

En definitiva, Saladino fue capaz de unificar el islam en un contexto de fragilidad debido a las luchas internas que se produjeron en el seno del sistema califal. Su figura dotó de esperanza al mundo musulmán y durante el periodo que ejerció su liderazgo protagonizó una serie de hitos gloriosos que encumbraron su figura y que le reportaron una fama mundial que se extendió desde oriente hasta occidente convirtiéndose en un símbolo de caballerosidad medieval tanto para musulmanes como para cristianos.

Cabe señalar que no solo destacó en el plano militar, sino que también fue el impulsor de la construcción de impresionantes mezquitas, escuelas coránicas, hospitales y todo tipo de obras públicas. Como sucede con todo gran personaje histórico cuya fama ha trascendido hasta nuestros días, su figura ha experimentado a lo largo de siglos un proceso de mitificación que es ajeno a la propia figura. En la actualidad sigue siendo una figurada histórica admirada en la cultura árabe, kurda y en la religión musulmana.

Bibliografía:

Lauro E. Rodríguez. La figura de Saladino en la reunificación del islam y la “Guerra Santa”. Scriptorium, Pontificia Universidad Católica Argentina (2017). Recuperado de internet: https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/10874

Alfredo Crespo Borrallo. La Mitificación Occidental de Saladino: Un viaje por las principales Literaturas románicas de los siglos XIII y XIV. Universidad de Colonia (2015). Recuperado de internet: https://kups.ub.uni-koeln.de/6775/1/Crespo%2C_La_mitificación_occidental_de_Saladino.pdf

Diccionario de Historia. Biblioteca de consulta Larousse (2003).

Enlaces web utilizados:

https://es.wikipedia.org/wiki/Tikrit

https://es.wikipedia.org/wiki/Saladino

https://es.wikipedia.org/wiki/Tumba_de_Saladino

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/saladino-gran-heroe-mundo-islamico_7093

Ivan Nebleza Bernabéu

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